Antonela Rodriguez Febrero 9, 2026 No hay comentarios Psicología Nutricional
Antonela Rodriguez Febrero 9, 2026 No hay comentarios Psicología Nutricional
Índice de contenido
  • El mito del peso
  • Cómo funciona el metabolismo
  • Modo ahorro del cuerpo
  • Efectos de las dietas
  • Qué sí funciona
  • Déficit saludable
  • Estilo de vida
  • Hábitos alimentarios
  • Entrenamiento de fuerza
  • Construcción de hábitos
  • Acompañamiento profesional

Entendamos el metabolismo..

El metabolismo funciona como un sistema adaptativo. No responde de manera lineal al déficit calórico. Cuando comes menos calorías de las que necesitas durante un largo periodo de tiempo, tu cuerpo interpreta que hay escasez y ajusta su gasto energético para “sobrevivir”. En otras palabras, cree que estás en emergencia, y activa el “modo ahorro”.

 Este mecanismo implica que:

  • Disminuye tu gasto energético en reposo: es decir que gastas menos calorías en reposo.
  • Aumenta tu grasa visceral: ya que se favorece el almacenamiento de grasa, mayormente en la zona abdominal, como una forma de reserva energética.
  • Disminuye tu energía,  aumenta la fatiga e irritabilidad. 
  • Aumenta el apetito y disminuye la saciedad.
  • Pérdida de masa muscular: el déficit calórico sostenido en el tiempo induce un aumento de cortisol en sangre, que degrada proteínas musculares, disminuyendo la fuerza y funcionalidad.

Ya se ha demostrado que las dietas muy restrictivas alteran hormonas como leptina, grelina e insulina, aumentando el apetito y generando un efecto rebote a largo plazo.


Ahora bien… entonces ¿qué si funciona para bajar de peso?

Es cierto que el déficit calórico – gastar más calorías de las que consumis- es fundamental para el descenso de peso. Pero debe ser gradual, para que el cuerpo no disminuya el metabolismo, y por supuesto, sin descuidar la calidad nutricional.
Si se pretende un cambio real y un metabolismo eficiente, se debe poner el foco en mejorar el estilo de vida; acompañar el deficit calórico → con actividad física moderada a intensa, alternando ejercicios de fuerza con ejercicios aeróbicos, priorizar un buen descanso nocturno (7-8 horas) para una correcta recuperación física y mental; y contar con estrategias para el manejo del estrés y ansiedad, ya que repercuten directamente en el metabolismo.

 

Algunas estrategias:

  • Realizar todas las comidas principales, comer con regularidad estabiliza el hambre y reduce la ansiedad por comer. También evita el “picoteo”
  • Priorizar alimentos de alta saciedad (proteínas, fibras, hidratos de carbono complejos, grasas saludables) como:
  • huevos, carnes magras, legumbres, tofu, yogurt, cereales integrales
  • frutas y verduras, preferentemente enteras y con cáscara.
  • frutos secos, semillas, palta.

Cuando tu cuerpo se siente satisfecho, comer menos se vuelve natural, no forzado.

  • Entrenamiento de fuerza y entrenamientos HIIT. El músculo es un tejido metabólicamente activo, eso significa que consume energía incluso en reposo.

Por eso hacer 2-3 sesiones de fuerza semanal,  elevará el gasto energético basal y así seguirás gastando calorías en horas posteriores al entrenamiento.

  • Trabajar sobre hábitos. Un estilo de vida saludable que acompañe el proceso, garantiza los resultados. 

Parece complejo cambiar el estilo de vida de un día para el otro. ¡Lo sé! Es difícil entrenar cuando no hay ganas, o parar de comer cuando algo nos gusta mucho.

Pero los hábitos cambian rápidamente si repetimos varias veces una determinada acción.

Por ejemplo: ponerse la ropa deportiva al despertar, servir la comida en un plato en vez de poner la fuente sobre la mesa, lavarse los dientes apenas terminas de cenar o comprar en la verdulería más cantidad de verduras de lo habitual, son pequeños pasos que van modelando la conducta sin grandes esfuerzos. De esta manera, no dependes tanto de la “voluntad”; con pequeñas intervenciones, se puede trabajar sobre los hábitos. 

  • Acompañamiento profesional, el seguimiento y la motivación de un profesional son de gran ayuda para el proceso. El descenso de peso no es lineal, a veces resulta frustrante cuando la meta se ve muy lejana. Por eso, contar con un profesional que brinde estrategias, información y soluciones en los momentos que la motivación se pierde, resulta fundamental.

Cuando dejás atrás las restricciones extremas y empezás a enfocarte en tu metabolismo, tu estilo de vida y tu bienestar integral, el proceso se vuelve más amable, más real y, sobre todo, más efectivo.

 El objetivo no es comer menos, sino vivir mejor. Y cuando eso sucede, los resultados llegan solos.

Entendamos el metabolismo..

El metabolismo funciona como un sistema adaptativo. No responde de manera lineal al déficit calórico. Cuando comes menos calorías de las que necesitas durante un largo periodo de tiempo, tu cuerpo interpreta que hay escasez y ajusta su gasto energético para “sobrevivir”. En otras palabras, cree que estás en emergencia, y activa el “modo ahorro”.

 Este mecanismo implica que:

  • Disminuye tu gasto energético en reposo: es decir que gastas menos calorías en reposo.
  • Aumenta tu grasa visceral: ya que se favorece el almacenamiento de grasa, mayormente en la zona abdominal, como una forma de reserva energética.
  • Disminuye tu energía,  aumenta la fatiga e irritabilidad. 
  • Aumenta el apetito y disminuye la saciedad.
  • Pérdida de masa muscular: el déficit calórico sostenido en el tiempo induce un aumento de cortisol en sangre, que degrada proteínas musculares, disminuyendo la fuerza y funcionalidad.

Ya se ha demostrado que las dietas muy restrictivas alteran hormonas como leptina, grelina e insulina, aumentando el apetito y generando un efecto rebote a largo plazo.


Ahora bien… entonces ¿qué si funciona para bajar de peso?

Es cierto que el déficit calórico – gastar más calorías de las que consumis- es fundamental para el descenso de peso. Pero debe ser gradual, para que el cuerpo no disminuya el metabolismo, y por supuesto, sin descuidar la calidad nutricional.
Si se pretende un cambio real y un metabolismo eficiente, se debe poner el foco en mejorar el estilo de vida; acompañar el deficit calórico → con actividad física moderada a intensa, alternando ejercicios de fuerza con ejercicios aeróbicos, priorizar un buen descanso nocturno (7-8 horas) para una correcta recuperación física y mental; y contar con estrategias para el manejo del estrés y ansiedad, ya que repercuten directamente en el metabolismo.

 

Algunas estrategias:

  • Realizar todas las comidas principales, comer con regularidad estabiliza el hambre y reduce la ansiedad por comer. También evita el “picoteo”
  • Priorizar alimentos de alta saciedad (proteínas, fibras, hidratos de carbono complejos, grasas saludables) como:
  • huevos, carnes magras, legumbres, tofu, yogurt, cereales integrales
  • frutas y verduras, preferentemente enteras y con cáscara.
  • frutos secos, semillas, palta.

Cuando tu cuerpo se siente satisfecho, comer menos se vuelve natural, no forzado.

  • Entrenamiento de fuerza y entrenamientos HIIT. El músculo es un tejido metabólicamente activo, eso significa que consume energía incluso en reposo.

Por eso hacer 2-3 sesiones de fuerza semanal,  elevará el gasto energético basal y así seguirás gastando calorías en horas posteriores al entrenamiento.

  • Trabajar sobre hábitos. Un estilo de vida saludable que acompañe el proceso, garantiza los resultados. 

Parece complejo cambiar el estilo de vida de un día para el otro. ¡Lo sé! Es difícil entrenar cuando no hay ganas, o parar de comer cuando algo nos gusta mucho.

Pero los hábitos cambian rápidamente si repetimos varias veces una determinada acción.

Por ejemplo: ponerse la ropa deportiva al despertar, servir la comida en un plato en vez de poner la fuente sobre la mesa, lavarse los dientes apenas terminas de cenar o comprar en la verdulería más cantidad de verduras de lo habitual, son pequeños pasos que van modelando la conducta sin grandes esfuerzos. De esta manera, no dependes tanto de la “voluntad”; con pequeñas intervenciones, se puede trabajar sobre los hábitos. 

  • Acompañamiento profesional, el seguimiento y la motivación de un profesional son de gran ayuda para el proceso. El descenso de peso no es lineal, a veces resulta frustrante cuando la meta se ve muy lejana. Por eso, contar con un profesional que brinde estrategias, información y soluciones en los momentos que la motivación se pierde, resulta fundamental.

Cuando dejás atrás las restricciones extremas y empezás a enfocarte en tu metabolismo, tu estilo de vida y tu bienestar integral, el proceso se vuelve más amable, más real y, sobre todo, más efectivo.

 El objetivo no es comer menos, sino vivir mejor. Y cuando eso sucede, los resultados llegan solos.